El jefe de Gabinete, Diego Santilli, consolidó su influencia en el ámbito de las comunicaciones al tomar el control directo del Ente Nacional de Comunicaciones (ENaCom) y la Agencia de Acceso a la Información Pública (AAIP). Estos organismos, clave en la regulación de telecomunicaciones y protección de datos, pasan a depender de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, en alineación con su cargo. La reestructuración, dispuesta por el Decreto 581, también transfirió la gestión de las empresas estatales Arsat y Correo Argentino al vicejefe de Gabinete del Interior, Gustavo Coria, un aliado cercano al jefe de Gabinete.

La reorganización desplaza a Darío Genua, titular de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, del rol central en la gestión de estas entidades. Genua, vinculado al asesor presidencial Santiago Caputo, pierde control sobre la mayoría de las áreas estratégicas, conservando solo la Vehículo Espacial de Nueva Generación. Esta decisión refleja un ajuste de poder interno para reforzar la estructura política de Santilli, quien ha estado en el centro de las decisiones clave del gobierno.

El ENaCom, encabezado por el interventor Juan Martín Ozores, opera como autoridad regulatoria en telecomunicaciones y administración del espectro radioeléctrico. Su nueva dependencia de Santilli podría acelerar medidas enmarcadas en las políticas de liberalización del sector. Por su parte, la AAIP, responsable de garantizar el acceso a la información pública y supervisar la protección de datos, pasa a integrarse en la estrategia de transparencia del Ejecutivo.

La transferencia de Arsat y Correo Argentino a Coria, quien ya fungía como secretario de Interior en la gestión anterior, refuerza la red de confianza dentro del gabinete. Esta reorganización no solo ajusta la distribución de responsabilidades, sino que también reconfigura la balanza de poder dentro del oficialismo, priorizando la alineación con las líneas de Santilli. La decisión, publicada en el Boletín Oficial, resalta la continuidad en la redefinición institucional bajo la administración de Milei.

La redistribución de organismos clave marca un desplazamiento estratégico en el gabinete, con impacto en la influencia de Santiago Caputo y el fortalecimiento de la estructura política de Santilli. La decisión, enmarcada en las prioridades del gobierno, refleja una reorganización institucional para acelerar las políticas de liberalización en sectores críticos.