El sector público argentino registró un superávit primario de $1,92 billones y financiero de $478.613 millones en mayo, según datos oficiales. La meta anual con el Fondo Monetario Internacional (FMI) es de 1,4% del PBI, pero en lo corrido del año se alcanzó la mitad del objetivo.

La recaudación cayó un 4,1% interanual real, impulsada por una caída en impuestos internos (-16,7%) y en el IVA neto de reintegros (-11%). Sin embargo, tributos como Ganancias (40,6%) y Bienes Personales (46,4%) crecieron por encima de la inflación.

Los gastos primarios se redujeron un 1,6% real, con un recorte del 3,8% en la obra pública, que incluye rubros como Agua potable. El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que «el orden en las cuentas públicas contribuye a la estabilidad económica y permite continuar devolviendo recursos al sector privado en la forma de baja de impuestos».

El resultado financiero incluyó pagos de intereses de deuda por $1,45 billones, lo que refleja una política fiscal ajustada. Aunque la recaudación total fue de $14.531.657 millones, la medición del sector público considera empresas estatales, fondos fiduciarios y excluye ingresos coparticipables con las provincias.

Los recortes en gasto público y la recaudación de impuestos clave permitieron el superávit, pero la perspectiva sigue dependiendo de mantener el ajuste fiscal sin afectar la actividad económica.