Gustavo Álvarez abandonó su cargo como entrenador de San Lorenzo tras no resolver diferencias con la dirigencia. La decisión salió a luz el lunes mientras el plantel se preparaba para la pretemporada. La Comisión Directiva no aceptó la lista de jugadores prescindibles que el técnico presentó, especialmente por casos de juveniles y futbolistas con valor de reventa.

El cuerpo técnico se fue sin dar explicaciones. Los jugadores se encontraron en el Nuevo Gasómetro sin el entrenador. Walter Perazzo, ídolo del club, asumió como entrenador interino. Álvarez llegó a San Lorenzo en marzo tras la salida de Damián Ayude. En su etapa, el equipo no logró avanzar en la Copa Sudamericana ni en el Torneo Apertura.

El club atraviesa una crisis grave por deudas, impagos y inhibiciones judiciales que superan los 100 mil millones de pesos. La situación se agravó tras la destitución del anterior presidente, Marcelo Moretti, por denuncias de co.

La renuncia de Álvarez refleja el desgaste institucional de San Lorenzo. La falta de alineación entre el entrenador y la dirigencia acelera una crisis que abarca múltiples frentes.