Fútbol y política se cruzan en un escenario de tensiones.
Infantino enfrenta un giro inesperado en la FIFA por su alianza con Estados Unidos
Un dirigente anónimo acusó al presidente de la FIFA de cerrar acuerdos sin consultas. El futuro de Tapia parece oscurecerse tras un escándalo de privilegios. La Copa América 2026, prometida a Estados Unidos, México y Canadá, se convierte en foco de controversia.
Un acuerdo sin diálogo, el costo de la alianza con EE.UU.
El director de una organización clave en el poder del fútbol mundial aseguró que Infantino se equivocó al no consultar a nadie antes de cerrar acuerdos. «Se acabó», sentenció, refiriéndose a la relación de confianza que el líder de la FIFA mantuvo con Estados Unidos. El foco recaerá en la Copa América 2026, que se adjudicó el trío norteamericano sin debate. La decisión, tomada en un contexto de tensiones internas en la FIFA, generó críticas por su falta de transparencia.
La sombra de Trump y el peso de un Congreso molesto
La alianza entre Infantino y el expresidente estadounidense, Donald Trump, fue clave para avanzar en el proyecto de la Copa América. Sin embargo, la postura del Congreso de EE.UU. cambió el rumbo. En 2021, el New York Post reveló que Trump presionaba para que Infantino accediera a una plaza en la ONU, pasando por encima de candidatos como Rafael Grossi. El exjefe de la FIFA, que nunca negó la relación, ahora enfrenta investigaciones por posibles conflictos de intereses.
La venganza en la política y el peligro para Tapia
Mientras Infantino se enfrenta a una crisis interna, el nombre de Tapia, su rival político, emerge como figura clave. El dirigente argentino, que siempre criticó los acuerdos con EE.UU., podría aprovechar la situación para redefinir el poder dentro de la FIFA. «Es el momento Ícaro», resumió The Athletic, aludiendo al vuelo demasiado cercano al sol. La presión del Congreso y el descontento interno generan una brecha que, si no se cierra, podría cambiar el mapa del fútbol mundial.
El futuro de Infantino y Tapia se define ahora. La Copa América 2026, simbolo de una alianza que no fue consultada, se convierte en el punto de inflexión. La FIFA, bajo la mirada crítica de una sociedad global, debe decidir si sigue el camino de los favoritismos o busca un equilibrio más justo. La batalla por el control del fútbol no se detiene.
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