Marcelo Román, intendente de Allen en Río Negro, abandonó su cargo este viernes tras una decisión del Concejo Deliberante que lo suspendió de funciones. La medida, tomada por mayoría de los ediles locales, lo deja a disposición de la Justicia, donde enfrenta investigaciones por administración fraudulenta y peculado. Román, miembro de La Libertad Avanza, rechazó calificar la decisión como una renuncia, asegurando que «no voy a renunciar y confío firmemente en la Justicia». La suspensión se produce tras un escándalo que lo envolvió desde el año pasado, cuando su gestión fue acusada de desviar recursos públicos para eventos costosos como la Fiesta Nacional de la Pera, a pesar de declarar una «crisis económica nacional».

La crisis política en Allen se agudizó en septiembre de 2025, cuando Román enfrentó protestas de empleados municipales tras despidos abruptos. La administración solicitó ayuda financiera al Concejo, pero fue rechazada, lo que generó una crisis institucional. En medio del caos, el intendente salió a limpiar calles con un concejal, una imagen que generó rechazo entre la comunidad. A principios de este año, el Concejo ya había votado su suspensión, al tiempo que se le abría una investigación por gastos millonarios en la Fiesta de la Pera, un evento que el municipio no pudo financiar de forma sostenible.

El caso de Román refleja una fractura política en Río Negro, donde su cargo fue asumido en 2025 mediante una coalición entre el radicalismo y el gobernador Alberto Weretilneck. Sin embargo, su alineación con La Libertad Avanza lo convirtió en figura clave para el partido, aunque también lo expuso a críticas. Su suspensión no solo afecta la gestión local, sino que también pone en jaque la relación entre el partido y la autoridad provincial. Los concejales que lo acusaron destacaron que su postura «no responde a un consenso sino a una presión por los escándalos».

La investigación judicial, que se espera se concrete en días próximos, podría tener consecuencias profundas para la administración municipal. Román, que ya renunció a su rol de vicepresidente de La Libertad Avanza en Río Negro, sigue en la ciudad como figura visible, aunque sin funciones oficiales. La comunidad sigue en alerta por la situación, mientras el Concejo Deliberante decide si avanza con una denuncia formal. La crisis en Allen no solo es un caso de corrupción, sino una muestra de cómo las dinámicas políticas locales pueden colapsar en la gestión pública.

La suspensión del intendente de Allen abre un proceso judicial que podría definir el futuro de su gestión, mientras la comunidad espera respuestas claras sobre el destino de los recursos públicos y la responsabilidad de los funcionarios. La crisis también resalta las tensiones dentro de La Libertad Avanza y el impacto de la corrupción en la política provincial.