Brasil no se dio por vencido tras el gol de Japón. Con el tiempo de descuento, Gabriel Martinelli convirtió el 2-1 que le dio la victoria. El partido fue un duelo de nervios y precisiones.

Los japoneses dominaron el primer tiempo, pero no lograron convertir la ventaja en un triunfo. Su eficacia en el primer tiempo fue clave, pero fallos en la definición y una defensa organizada detuvieron el avance.

En el segundo tiempo, Brasil respondió con el control del juego. Ancelotti ajustó la estrategia y encontró el gol que lo mantuvo en la posta. La victoria no fue abrumadora, pero fue suficiente para avanzar.

Japón tuvo oportunidades, pero no pudo hacerse de la victoria. Su fútbol colectivo fue impecable, pero faltó el toque final. Brasil, por su parte, se mostró sólido y decidió en el último minuto.

El partido fue un ejemplo de cómo el fútbol moderno se juega al límite. Brasil se aseguró su lugar en octavos, mientras Japón sigue en la búsqueda de su primer Mundial.