La infraestructura rural, generalmente relegada en debates agropecuarios, emerge como un pilar fundamental para la competitividad del sector. Productores, industriales y políticos zonales coinciden en que su modernización es esencial para optimizar el comercio exterior y reducir costos.

La adjudicación del dragado y balizamiento de la Vía Navegable Troncal (VNT) del río Paraná a la empresa belga Jan de Nul y su socia argentina Servimagnus fue calificada como un hito. Este proyecto, que permitirá un traslado más eficiente de productos, marca una nueva etapa en la logística agroindustrial.

En paralelo, provincias como Santa Fe avanzan en obras viales para conectar los campos con puertos. En Cañuelas, un acuerdo entre la Municipalidad y la Sociedad Rural asegura que los frentistas agropecuarios participen directamente en el mantenimiento de caminos rurales. La solución, que evita que los aportes vial se diluyan en fondos municipales, permite compensar hasta el 75% de las tasas con inversiones privadas.

Antes, debates judiciales en localidades como Daireaux, Azul, Henderson y Baradero habían generado tensión. La alternativa consensuada en Cañuelas refleja un intento de reconciliar intereses públicos y privados, fortaleciendo la gestión de infraestructura rural.

La modernización de la infraestructura rural, tanto terrestre como fluvial, se convierte en un eje central para el desarrollo agroindustrial. La participación del sector privado en la gestión y financiación de proyectos demuestra un enfoque colaborativo hacia la sostenibilidad del campo.