El presidente Javier Milei acusó este domingo al gobierno brasileño de financiar una campaña «anti-Argentina» tras su visita a San Pablo, donde apoyó la candidatura del senador Flávio Bolsonaro. En una entrevista con radio Mitre, desde la Exposición Rural de Palermo, sostuvo que el 25% de los recursos de la difusión negativa contra la Argentina provino del Estado brasileño, lo que «pone en jaque» al progresismo global. «Estamos poniendo en jaque la política de estos chorros que se escudan detrás del estado para robarle a la gente», afirmó, al referirse a los gobiernos de izquierda.

La denuncia de Milei surgió días después de que su participación en el lanzamiento de la candidatura de Bolsonaro generara una reacción inmediata del gobierno de Lula da Silva. El mandatario brasileño llamó a consulta a su embajador en Buenos Aires, en medio de críticas públicas al presidente argentino. Milei, quien sostuvo que no pudo visitar a su «amigo Jair Bolsonar» por «obstáculos», destacó que «el expresidiario vino a saludar a la rea», al referirse a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien cumple una condena por corrupción en la Causa Vialidad.

«Mi amigo está injustamente preso», añadió, al comparar la situación de Bolsonaro, que fue arrestado en Brasil, con la de Kirchner. En ese marco, Milei rechazó las acusaciones de «interferencia» del gobierno brasileño, señalando que «después vienen a hablar de interferencia, que además jugó un rol muy activo en la campaña de 2023». A su vez, cuestionó la presencia de «asesores brasileros» en la gestión de Sergio Massa, lo que, según él, «desbarata» la idea de una campaña externa.

El conflicto entre Argentina y Brasil se intensificó tras la final del Mundial 2026, donde el gobierno brasileño, según Milei, «puso plata» en la difusión contra el país. La situación refleja tensiones geopolíticas en el cono sur, donde la política exterior de Milei busca desmarcarse de los bloques tradicionales. Aunque el gobierno argentino no respondió directamente, la crisis diplomática subraya los desafíos para mantener relaciones con socios tradicionales, especialmente en un contexto de polarización regional.

La denuncia de Milei resalta la complejidad de las relaciones bilaterales entre Argentina y Brasil, donde el acusar de financiación política se entrelaza con cuestiones de justicia y geopolítica. La tensión refleja cómo la política exterior del presidente argentenco busca redefinir el rol del país en un escenario global en constante cambio.