La FIFA fijó los horarios de máxima audiencia para el Mundial 2026 en la franja del Este de Estados Unidos, lo que equivale a madrugadas en el Magreb, Arabia Saudí y Pakistán. Quienes quieran ver los partidos en vivo deben sacrificar su descanso.

El cambio de sede cada edición permite difundir el fútbol globalmente, pero también maximiza el negocio de retransmisiones. Según datos de la FIFA, los derechos televisivos generaron 4.264 millones de dólares entre 2023 y 2026. Europa y Norteamérica concentran más del 60% de esos ingresos.

Un análisis en Reddit destacó la disparidad horaria, mostrando cómo ciertos países se ven obligados a desvelarse. La infraestructura y las emisiones son factores clave en este mercado, que prioriza la audiencia del estado anfitrión.

El Mundial 2026 pone de relieve la interacción entre el fútbol global y los horarios locales. Aunque se busca ampliar la audiencia, algunos países pagan el costo con horas de sueño perdidas. La FIFA asegura el negocio, pero no la conciliación entre deporte y descanso.