Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, partirá el lunes hacia Washington para una reunión el martes con Donald Trump en la Casa Blanca. La visita, anunciada por la oficina de Netanyahu, se produce tras una llamada telefónica en la que el presidente estadounidense se mostró crítico con la ofensiva israelí en Líbano. El encuentro, el primero cara a cara entre ambos líderes desde febrero, busca definir la postura de Estados Unidos frente a Irán, mientras el conflicto se intensifica en el Medio Oriente.

El viaje incluirá la asistencia al funeral del senador Lindsey Graham, un aliado de Israel en el Congreso, cuya muerte fue anunciada recientemente. El anfitrión israelí lo define como «un amigo de Israel», un detalle que resalta la importancia del vínculo entre ambos países en un momento de tensión. La reunión, según fuentes oficiales, abordará «pasos futuros» para enfrentar a Irán, un tema que ha sido el eje de las negociaciones entre Washington y Tel Aviv.

La relación entre Netanyahu y Trump ha fluctuado en los últimos meses, marcada por momentos de tensión. En junio, durante una llamada sobre la ofensiva israelí en el sur de Líbano, Trump criticó duramente a Netanyahu, usando términos despectivos. Las autoridades estadounidenses confirmaron que el mandatario norteamericano expresó frases como «Eres un puto loco» y «todo el mundo odia a Israel por esto», un episodio que generó debate y reacciones en Israel. Aunque Netanyahu intentó calmar la situación, la discordia persiste, especialmente tras la negativa de Irán a firmar un memorando de entendimiento que podría haber acelerado la paz.

La tensión actual se agrava por la escalada de hostilidades entre Estados Unidos e Irán, con Israel en alerta por la posibilidad de que el conflicto se extienda a su territorio. La ofensiva israelí en Líbano, en particular, ha sido criticada por Washington, que advierte sobre el riesgo de un escalamiento regional. Durante la reunión, Netanyahu se mostrará bajo presión por parte de ministros ultraderechistas que exigen una postura más agresiva contra Irán. Sin embargo, la coordinación con EE.UU. sigue siendo crucial, ya que la alianza entre ambos países define la estrategia ante el enemigo común.

El encuentro entre Netanyahu y Trump podría marcar un giro en la confrontación con Irán, aunque la complejidad de sus relaciones sigue generando incertidumbre. Mientras Tel Aviv busca respaldo para continuar con la ofensiva, Washington intenta equilibrar presión y diplomacia, en un contexto donde cada decisión puede tener consecuencias regionales. La reunión en Washington no solo refleja la necesidad de alianzas, sino también las fracturas internas que marcan el escenario político de ambos países.