El despliegue comenzó cerca de las 21.30 en respuesta a un llamado anónimo al 911 que apuntaba directamente contra la Casa Rosada. Agentes de la Policía Federal, policías bonaerenses, Defensa Civil y custodia presidencial participaron en la operación, que se extendió a la Quinta de Olivos.

Un autobomba llegó al acceso de Carlos Villate, donde se ubicó una ambulancia. Durante los primeros minutos hubo incertidumbre, pero luego se confirmó la amenaza de bomba. Los bomberos abandonaron la residencial presidencial mientras se realizaba un control con perros para detectar explosivos.

El operativo coincidió con la cobertura de la renuncia de Adorni, que se había anunciado horas antes. Se especulaba con una posible reunión entre el jefe de Gabinete y el presidente Javier Milei en Olivos, aunque se confirmó que el Presidente estuvo solo en la residencia.

El despliegue de seguridad reflejó la prevención ante una amenaza en un contexto de alta tensión política y deportiva. La situación se mantuvo controlada, pero no se descartaron posibles incidentes.