Antes de ser papa, Prevost ya estuvo en Argentina

El recorrido de Robert Prevost, ahora papa León XIV, por la Argentina comenzó en 2004 cuando era Prior General de la Orden de San Agustín. Esa visita incluyó Buenos Aires, el noroeste, Mendoza y Rosario, con un enfoque especial en el norte. El sacerdote Pablo Hernando Moreno, párroco de San Agustín, recuerda que el entonces líder de la Orden estuvo varios días en Cafayate, Salta y otros puntos. «Lo recogí en el aeropuerto y lo llevé hasta Cafayate, donde visitamos comunidades agustinas», detalló Moreno, quien lo acompañó en cada etapa.

Paisajes, vino y empanadas en el recuerdo

Según Moreno, Prevost se fascinó con los paisajes del norte argentino, especialmente las quebradas de Cafayate, y destacó el vino local y el dulce de leche como detalles que le recordaron sus visitas. «Siempre miraba los paisajes, sorprendido. Creo que le gustaron dos cosas: la quebrada y el vino», contó el religioso. Aunque nunca llevó a Roma algún detalle de esos viajes, Moreno asegura que el ex Prior General sigue recordándolos. Ahora, como papa, buscará un regalo que le recuerde esos días en la Argentina.

Un legado que hoy se reencuentra

La visita de León XIV en noviembre no solo revive recuerdos, sino que también resalta la importancia de la relación entre la Iglesia y la comunidad argentina. Tras casi 40 años sin un visitador papal, el viaje reafirma la conexión entre el Vaticano y el país, un vínculo que previo a su elección ya tenía raíces en la presencia de Prevost. Para Moreno, el retorno del pontífice es una oportunidad para «reconectar con una parte del país que siempre ha sido acogedor». La expectativa es que el recorrido incluya nuevas paradas, pero el legado de las visitas anteriores sigue vivo en la memoria de quienes lo acompañaron.

La visita del papa León XIV en noviembre marcó un punto de encuentro entre el pasado y el presente. Sus anteriores recorridos, ya como Prior General, dejaron una huella que hoy se recupera con la llegada al país. La historia de Cafayate, el vino y las empanadas sigue siendo parte de su legado, un testimonio de la relación entre la Iglesia y la cultura argentina.