París encuentra la ciudad romana Lutecia bajo los cimientos de Notre-Dame
Un proyecto de renovación de la plaza frente a la catedral reveló artefactos de 2.000 años. La moneda de Constantino y cerámicas intactas marcan un hallazgo único.
Hace casi una década, el incendio de Notre-Dame sacudió París, pero la reconstrucción de la catedral no fue el único legado del suceso. En la explanada que ahora se transforma en una plaza con árboles, los arqueólogos encontraron una capa de historia que data de casi 2.000 años. La ciudad antigua, Lutecia, se reveló bajo el suelo de la zona, marcando un descubrimiento que reescribe la narrativa de París.
Qué reveló la excavación en la plaza de Notre-Dame
La excavación del parvis, la plaza frente a la catedral, permitió a los arqueólogos descubrir una secuencia de estratos que abarca desde la época romana hasta el medieval. A solo cuatro metros de profundidad, se encontraron artefactos intactos, como jarras y copas de cerámica, junto a una moneda del siglo IV con el rostro de Constantino. Estos hallazgos, según la arqueóloga Valentine Breloux, son rara vez encontrados en buen estado. «Es excepcional ver piezas completas después de siglos bajo tierra», explicó.
Por qué este descubrimiento es clave para la historia de París
El hallazgo no solo enriquece el conocimiento sobre Lutecia, sino que también conecta la historia antigua con la moderna. Los estratos revelados permiten estudiar cómo la ciudad se fue expandiendo, desde sus orígenes romanos hasta el medieval. Según Breloux, este tipo de descubrimientos es posible gracias a proyectos urbanísticos que requieren excavaciones preventivas. «Sin esos trabajos, este sitio no sería conocido», apuntó. El proyecto de transformación de la plaza en un espacio con sombra y vegetación fue clave para revelar el pasado enterrado.
El descubrimiento de Lutecia bajo el suelo parisiense no solo resalta la importancia de la arqueología preventiva, sino que también demuestra cómo la historia de una ciudad puede ser contada a través de sus capas de tierra. Mientras París avanza hacia un futuro más verde, el pasado se revela como parte esencial de su identidad.
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