Después de ocho días de juicio, jurado popular condenó a tres hombres por el crimen de empresario
Tres acusados condenados por asesinato y descuartizamiento de Pérez Algaba
El jurado consideró culpables a Maximiliano Pilepich, Matías Gil y Nahuel Vargas por homicidio agravado con premeditación y participación múltiple. La pena posible es prisión perpetua.
La Sala de Audiencias de Lomas de Zamora cerró este lunes el juicio por el asesinato de Fernando Pérez Algaba, empresario asesinado y descuartizado entre el 18 y el 19 de julio de 2023. El jurado popular, compuesto por ciudadanos comunes, condenó a los tres imputados —Maximiliano Pilepich (48), Matías Gil (31) y Nahuel Vargas (46)— por el delito de homicidio agravado, con calificación de codicia, premeditación y participación de dos o más personas. Según la normativa, las partes deberán participar de una audiencia de cesura para definir la pena, aunque la única opción legal en este caso es prisión perpetua.
El debate, que duró ocho días, se desarrolló en condiciones climáticas adversas: el edificio no contaba con calefacción, lo que generó malestar entre los jurados y los abogados. La tensión se notó en la sala, donde los imputados se enfrentaron con acusaciones cruzadas. Durante el veredicto, el presidente del jurado, un hombre de unos 40 o 50 años, tembló al leer la resolución, reflejando la gravedad de la decisión. «La voz de Fernando fueron las pruebas», afirmó Sebastián Queijeiro, abogado de Rodolfo Pérez Algaba, hermano de la víctima, quien insistió en la importancia de las evidencias durante el debate.
La familia de la víctima transitó el juicio con momentos de tensión. Rodolfo Pérez Algaba, quien representó al hermano de la víctima, tuvo que abandonar la sala tras un enfrentamiento con el abogado defensor de Pilepich durante su alegato. A pesar del drama, el veredicto fue visto como un cierre emocional para la familia, aunque no borró la tristeza de la pérdida. «Es un sentimiento encontrado, satisfacción por el deber cumplido y mucha tristeza», dijo Queijeiro en la última sesión.
El caso, que conmocionó al conurbano bonaerense, reveló las complejidades de un juicio donde la evidencia material y el testimonio de la familia fueron clave. La condena no solo afecta a los acusados, sino que también marcará un antes y un después en el proceso judicial local. La audiencia de cesura, aunque formal, será un momento para cerrar el capítulo de una tragedia que sigue resonando en la comunidad.
La audiencia de cesura definirá los términos legales, pero la condena ya simboliza un ajuste de cuentas en un caso que generó controversia y emoción en Lomas de Zamora. La familia de la víctima, aunque no olvidará la pérdida, encontró en la decisión un cumplimiento de su lucha.
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