El presidente Donald Trump y su equipo negociaron un acuerdo en septiembre con el líder kazajo para otorgar a una empresa estadounidense acceso a una de las mayores reservas de tungsteno del mundo. El metal es esencial para la producción de ojivas, aviones de combate y componentes tecnológicos. La administración autorizó financiación federal de hasta 1.600 millones de dólares para impulsar el proyecto en Kazajistán.

La transacción incluyó movimientos financieros vinculados a la familia presidencial. A semanas de las negociaciones, inversores ligados a los hijos de Trump, Donald Trump Jr. y Eric Trump, adquirieron un 20% en una empresa relacionada con el proyecto. Paralelamente, la empresa de inversión controlada por la familia de Howard Lutnick, líder del Departamento de Comercio, facilitó recaudación de 210 millones de dólares para otro socio del proyecto.

El acuerdo refleja la combinación de intereses nacionales e intereses personales en la política estadounidense. La participación familiar en el proyecto resalta la intersección entre gestión pública y negocios privados.