Donald Trump no dejó pasar la oportunidad de sumarse al fervor del Mundial 2026. A horas del primer partido, llamó a Mauricio Pochettino, entrenador de la Selección norteamericana, para expresar su apoyo. El mandatario destacó el trabajo del argentino y confió en su capacidad para llevar al equipo al éxito.

«Es un tipo fantástico. Un fantástico entrenador», comenzó Trump en su mensaje. Luego se fue más allá: «Tienen grandes posibilidades de llegar a la final. Solo quiero desearte mucha suerte». Las palabras del presidente se convirtieron en un tema de conversación en redes, especialmente por la rareza del gesto.

Pochettino respondió con respeto: «Muchas gracias por su apoyo, señor presidente. Haremos todo lo posible para hacerlo sentir orgulloso». El intercambio reflejó la expectativa en torno a la Selección de Estados Unidos, que busca consolidarse como una potencia del fútbol mundial.

La localía, combinada con la inversión en ligas y talentos, se presenta como una ventaja clave. El desafío ahora es demostrar que el sueño de un Mundial memorable no es un espejismo.

El llamado de Trump no solo fue un gesto simbólico, sino también un reconocimiento al rol de Pochettino en la historia del fútbol norteamericano. La Selección tendrá que convencer con el fútbol que su confianza no es un alivio, sino una responsabilidad.