Donald Trump presentó oficialmente el nuevo avión presidencial, un Boeing 747 regalado por Qatar y modificado con un costo cercano a 400 millones de dólares. El modelo, denominado VC-25B Bridge por la Fuerza Aérea estadounidense, adopta un diseño distinto al de la era Kennedy, con la mitad inferior en azul marino, una franja roja y una bandera en la cola.

El presidente destacó que el avión se convierte en una «Casa Blanca voladora» con un nivel de lujo inédito. Durante el acto en la Base Conjunta Andrews, anunció su uso en la cumbre de la OTAN en Ankara y mencionó su regreso a China, probablemente en noviembre. El viejo Air Force One será utilizado en el retorno de la cumbre del G7 en Francia.

El avión, aceptado formalmente por Washington en 2023, sirve como transición hasta la entrega de nuevos modelos previstos para 2028. Trump señaló que Estados Unidos enfrenta un «pequeño atasco» en la espera de la entrega originalmente programada para 2024.

El nuevo avión presidencial refleja la personalidad de Trump, con un diseño audaz y un uso planificado en eventos clave, mientras se espera la entrega de nuevas aeronaves.