Una paz destrozada: Guerra contra drogas en Catatumbo desata violencia en Colombia
En la región de Catatumbo, policías y grupos armados compiten por el control de la producción de coca. El acuerdo de paz de 2016 no detuvo la violencia, que hoy afecta a civiles y deja al menos 220.000 muertos en décadas de conflicto.
En Catatumbo, el noreste de Colombia, los policías se atrincheran en estaciones protegidas con sacos de arena. Al salir a patrullar, lo hacen en grupos de seis, con fusiles y máscaras, evitando adentrarse en la selva. Allí, caminos de tierra serpentean entre campos de coca y casas con banderas blancas, símbolos de desesperanza. Civiles piden evitar el fuego cruzado entre grupos guerrilleros que disputan el territorio.
Jóvenes guerrilleros, con acné y uniformes militares, inspeccionan vehículos y controlan el acceso a la región. En las montañas, sus camaradas lanzan ataques con drones, inmersos en un conflicto que arrasó a la población. José Reyes Quintero, agricultor de 82 años, afirma que «la coca es la causa del derramamiento de sangre en Catatumbo». Los grupos armados, según él, «no tienen compasión por nadie».
El acuerdo de paz firmado en 2016, entre líderes colombianos y las FARC, pretendía terminar 50 años de guerra. Sin embargo, la violencia persiste. El desarme de 13.000 combatientes fue un hito, pero la paz no llegó a los campos. Hoy, el conflicto sigue desangrando a la región, con el cultivo de coca y la lucha por el control territorial.
Aunque el acuerdo de 2016 cerró un capítulo, la guerra contra las drogas sigue arrasando a Catatumbo. Civiles y combatientes sufren en un ciclo de violencia que no encuentra salida. La promesa de paz se quedó en papel, mientras la sangre fluye bajo la bandera de la coca.
Compartir nota