Mensajes como «¿Alguien ha visto a este hombre? Es mi abuelo» o «Necesito la lista de personas desaparecidas de Residencias Vista Mar» llenan grupos de más de 900 usuarios. Estas redes, surgidas tras los terremotos del 24 de junio, reemplazan la falta de información oficial. Voluntarios recopilan datos de hospitales, verifican daños en más de 2.000 edificios y identifican cuerpos bajo escombros.

Carlos Delgado, investigador de la Universidad Católica Andrés Bello, destacó que el gobierno no proporciona datos actualizados. «Estos grupos surgen por necesidad, pero también por la voluntad de la gente de colaborar», dijo. Las imágenes de personas desaparecidas, mensajes de voz y videos crudos son compartidos para identificar a familiares. Algunos rechazan ese contenido, pero otros lo consideran clave para localizar a los afectados.

Los grupos de WhatsApp han convertido a la diáspora venezolana en actores esenciales en la búsqueda de víctimas. La ausencia de respuestas institucionales ha impulsado una red informacional improvisada que, aunque no oficial, ha salvado vidas.