Hace un año y medio, Volkswagen y los sindicatos acordaron preservar fábricas al despedir 35.000 empleados. Sin embargo, la empresa alemana revocó ese pacto, anunciando un plan de ajuste que incluye hasta 100.000 despidos globales y la posible cerrar de cuatro fábricas en Alemania. La decisión surge tras una caída del 14% en el beneficio operativo del primer trimestre de 2026, que se situó en 2.500 millones de euros.

Las plantas señaladas para el cierre son las de Hannover, Zwickau y Emden, pertenecientes a Volkswagen, más la fábrica de Audi en Neckarsulm. El plan también prevé una reducción del 15% en inversiones y un recorte de 11.000 millones de euros en gastos generales antes de 2030. Con 662.000 empleados en 2025, el corte de 100.000 puestos representa casi un sexto de la plantilla global.

El director financiero del grupo, Arno Antlitz, destacó la necesidad de una transformación radical en el modelo de negocio. Desde 2023, Volkswagen ya eliminó 29.000 empleos, pero la situación financiera actual exige medidas más drásticas. Los analistas esperaban un beneficio operativo de casi 4.000 millones de euros, lo que resalta la gravedad del impacto en las cuentas.

La empresa enfrenta una reestructuración sin precedentes, que combina despidos masivos, cierres de instalaciones y recortes en gastos. La decisión refleja la presión por adaptarse a un mercado cada vez más competitivo.