El Gobierno decidió suspender la visita de Manuel Adorni al Senado para presentar su informe de gestión el 2 de julio, en medio de una disputa por la interpelación del jefe de Gabinete. Patricia Bullrich, líder del bloque de La Libertad Avanza, justificó la decisión con la frase: «Nadie quiere reconocerlo como jefe de Gabinete y no tiene sentido exponerlo a ocho horas de palos permanentes».

La medida surge en el marco de una sesión prevista para discutir la interpelación y eventual remoción de Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito. La oposición busca incluir una moción de censura, pero requiere dos tercios de los votos, algo que no se cumple por la falta de dictamen de comisión.

El oficialismo había previsto abrir el Senado este jueves para abordar temas como la inviolabilidad de la propiedad privada, pero la decisión de evitar la exposición de Adorni modificó los planes. La oposición, por su parte, aceptó la semana pasada tratar la interpelación con mayoría especial (37 votos), algo que ahora no se aplicará.

La decisión también se alinea con la reorganización de la comunicación del Ejecutivo, que designó a Adrian Ravier como vocero y Fabián Fernández como secretario. Bullrich propuso a Karina Milei revisar la agenda previa, lo que implica un cambio en la estrategia del oficialismo.

La cancelación del informe de Adorni refleja una estrategia de protección del funcionario y un reajuste en la agenda parlamentaria, que podría afectar el rumbo de la interpelación. La oposición busca evitar un cálculo de votos, mientras el Ejecutivo ajusta su comunicación.