Manuel Adorni dejó su cargo en el gabinete tras un escándalo que lo involucró en una serie de denuncias y revelaciones sobre su vida personal y financiera. La crisis se desató durante una gira presidencial por Estados Unidos, donde se filtraron imágenes de su esposa en Nueva York y se evidenció un estilo de vida discrepante con su rol público.

El exjefe de gabinete enfrentó acusaciones de utilizar vuelos de lujo, efectivo en dólares, vacaciones en Aruba y posesiones inmobiliarias en distintas zonas de la ciudad. También se destacaron hipotecas privadas, gastos millonarios en refacciones y consumos de tarjeta de crédito sin límites. Las autoridades denunciaron que algunos de esos gastos no se habían aprobado ni justificado.

A pesar del peso de las investigaciones, el Presidente Javier Milei expresó su resistencia a removerlo, prefiriendo «perder la elección a echar» a su principal colaborador. Sin embargo, las presiones internas dentro de la Casa Rosada y la acumulación de irregularidades llevaron a su salida.

La renuncia de Adorni se consolidó como un hito en su trayectoria política, pasando de ser un referente en las elecciones porteñas a enfrentar la pérdida de su cargo en medio de una investigación que abarcó aspectos personales y financieros. El episodio resalta la complejidad de la gestión pública en un contexto de transición.