Chapare, feudo cocalero de Evo Morales que desafía al gobierno de Bolivia
En el Chapare, cocaleros y simpatizantes de Evo Morales resisten el Estado de Excepción. Los manifestantes exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz y amenazan con reanudar las protestas.
A metros de un regimiento militar, decenas de cocaleros acampan en el Chapare, región selvática de Bolivia, pese al Estado de Excepción. Los manifestantes, protegidos por pobladores, resisten el control gubernamental y lejos de la justicia. El ex presidente Evo Morales, fugitivo de la cárcel, es el símbolo de estas protestas.
Morales, acusado de presunta trata de menor, anunció una tregua en los cortes de rutas que paralizaron el país durante dos meses. Sin embargo, los cocaleros mantienen la guardia en las carreteras del Trópico de Cochabamba, listos para reanudar la lucha. En la plaza de Shinahota, Rosalía Vilca, de 39 años, vende «salchipapa» mientras exige la salida de Paz.
«La lucha sigue hasta que se vaya este maldito gobierno», dice Vilca, quien respalda a Morales. La Fiscalía lo acusa de una relación con una adolescente de 15 años, que él niega. En el Chapare, los vecinos se organizan para proteger al ex mandatario, mientras el gobierno amenaza con intervencionar la zona.
La tensión persiste en el Chapare, donde la resistencia cocalera enfrenta al Estado. Morales sigue siendo un referente para los manifestantes, mientras el gobierno intenta reprimir la protesta. La crisis social y política se intensifica en Bolivia.
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