Aina, biomédica de 30 años, recordó cómo empezó a temblar hace siete años. Al principio pensó que era estrés, pero el síntoma se volvió imposible de ignorar. «La cabeza se desviaba hacia la derecha sin que pudiera controlarlo», contó. Recibió un diagnóstico inicial de temblor esencial, pero el trastorno se complicó. Hoy vive con distonía cervical, que le causa contracciones musculares en el cuello, temblor y dificultades para hablar.

El trastorno neurológico provoca contracciones involuntarias que giran la cabeza, inclinan el cuello o generan dolor. Según la Sociedad Española de Neurología, más de 20.000 personas en España sufren algún tipo de distonía, que ocupa el tercer lugar entre trastornos del movimiento.

Gabriel Salazar, neurologista del Consorci Sanitari de Terrassa, explicó que la distonía es una patología central, relacionada con un desorden eléctrico en el cerebro. A diferencia de una contractura común, que desaparece, la distonía se mantiene.

La distonía cervical impacta la vida diaria, pero el tratamiento y la conciencia pueden mejorar la calidad de vida. La enfermedad requiere atención médica especializada y un enfoque multidisciplinario.