Bogotá vive inmersa en una explosión de amarillo, rojo y azul. Banderas, globos y camisetas adornan calles y espacios públicos, mientras la selección de fútbol enfrenta a la República Democrática del Congo en un partido clave del Mundial. La población, entre el entusiasmo deportivo y la expectativa electoral, sigue el conteo de votos del balotaje presidencial.

La camiseta amarilla de Abelardo De la Espriella, candidato libertario, se convierte en símbolo de su campaña. Pantallas gigantes en Bogotá y otras ciudades transmiten el partido programado para las 9 de la noche. Sin embargo, detrás de la pasión por el fútbol, el país persiste en una división política profunda. El gobierno de Gustavo Petro, que no reconoció aún la victoria de De la Espriella, denuncia irregularidades, aunque autoridades y observadores coinciden en la transparencia del proceso.

El conteo rápido del domingo mostró una ventaja mínima para De la Espri la Espriella (49,66%) sobre Iván Cepeda (48,70%). La diferencia de poco más de 250.000 votos en un padrón parcial de 26 millones refleja una contienda ajustada. Aunque el resultado final podría confirmarse entre miércoles y jueves, la población continúa entre el fervor deportivo y la espera de un cambio político.

La dualidad entre fútbol y política define el clima en Colombia, donde el país sigue expectante por el desenlace electoral. A pesar de la tensión, el proceso electoral avanzó sin incidentes, mientras la Selección busca una nueva victoria.