Dos jóvenes argentinos ganan un premio en el Mundial de Robótica en Corea del Sur
María Virginia Viollaz y Elías Cordero, de 18 y 19 años, destacaron en la RoboCup 2026 con su proyecto «Low Battery Messi». El equipo argentino, formado en Salta, logró el primer lugar en un desafío técnico. La participación marcó el debut del país en una categoría de robótica autónoma.
El salto de los jóvenes argentinos al mundial de robótica
María Virginia Viollaz y Elías Cordero, estudiantes de Salta, se convirtieron en referentes en el ámbito internacional al ser reconocidos en la RoboCup 2026, una competencia que reunió a 40 equipos del mundo. Su equipo, llamado «Low Battery Messi», logró el primer puesto en el Technical Challenge de la categoría Soccer Autónomo, donde un robot que ellos mismos construyeron marcó un gol sin intervención humana. La victoria fue posible gracias a un desarrollo técnico y estratégico que los llevó a competir en Corea del Sur, un país que lidera la innovación en robótica.
El rol del profesor como guía técnico y estratega
El proyecto contó con la dirección del ingeniero Gustavo Viollaz, quien coordinó el diseño del robot y la preparación del equipo durante meses. «Hace ocho años empezamos a involucrarnos cuando otros estudiantes de San Luis tuvieron su primera experiencia en la Roboliga», revela Viollaz, quien dejó su trabajo para dedicarse a esta iniciativa. Su rol fue clave para que los jóvenes no solo competieran, sino también aprendieran a enfrentar desafíos como la programación de sistemas autónomos y la integración de inteligencia artificial en robots. «Priorizar el aprendizaje fue lo más importante», explica, al referirse a la mentalidad del equipo.
De la Roboliga a la RoboCup: el camino hacia el reconocimiento internacional
Para participar en el Mundial, el equipo argentino primero debió clasificarse en la Roboliga, una competencia nacional gratuita organizada por la UAI. Este espacio, que se celebra anualmente entre octubre y noviembre, permite a estudiantes de todo el país mostrar su talento tecnológico. «Está bueno difundirlo, para que otros jóvenes vean que está al alcance de todos participar a nivel nacional y llegar a un mundial», afirma Viollaz, quien destacó la importancia de generar acceso a competencias de alto nivel. La experiencia en Corea del Sur no solo fue un logro para los estudiantes, sino también una oportunidad para que otros jóvenes en Argentina se animen a explorar la robótica.
La disciplina de la categoría Junior Soccer Vision
La participación del equipo argentino en la categoría Junior Soccer Vision fue su primer desafío internacional. Esta disciplina exige que robots completamente autónomos jueguen al fútbol usando visión computacional y sistemas de navegación en tiempo real. «El desafío es enorme, porque los robots deben tomar decisiones en milisegundos», explica un compañero del equipo. La elección de «Low Battery Messi» como nombre refleja una mezcla de pasión por el deporte y una meta clara: competir en un escenario global.
El impacto de la educación en robótica en Argentina
La historia de los jóvenes de Salta resalta el potencial de la educación en robótica para potenciar talentos locales. Con la participación en competencias como la RoboCup, Argentina puede generar un ecosistema donde estudiantes y docentes trabajen en conjunto. La Roboliga, como puerta de entrada a eventos internacionales, demuestra que la innovación no depende de recursos, sino de la voluntad de aprender y competir. «Lo más importante no es ganar, sino mostrar que es posible», afirma Viollaz, quien anticipa que el equipo seguirá desarrollando proyectos en este campo.
La participación de María Virginia Viollaz y Elías Cordero en la RoboCup 2026 no solo consolidó su talento, sino que abrió la puerta a nuevas oportunidades para la educación tecnológica en Argentina. Su logro subraya cómo las iniciativas de innovación pueden transformar a jóvenes en protagonistas globales.
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