A sus 88 años, el actor sigue en escena con su obra teatral

Cuidado de su salud sin deporte

José Sacristán, de 88 años, asegura que su longevidad se debe a hábitos simples y una actitud de «no exagerar». Aunque nunca practicó deporte, explica que evitó adicciones que, en su opinión, podrían haber acelerado su envejecimiento. «Nunca he practicado deporte, pero me he cuidado y no he cometido excesos», dice, con un tono humorístico que lo caracteriza.

El actor describe su historia como una «estupidez» al fumar durante cierta etapa, algo que dejó atrás. Con el alcohol, mantiene una relación más suave: «El mayor alucinógeno que he ingerido ha sido el orujo», comenta, recordando sus pasadas excesos. Su alimentación es sencilla: yogur de frutas y agua al desayuno, con descanso prioritario. «Cuando puedo, duermo hasta diez horas», afirma, evidenciando la importancia que da al descanso.

Teatro como legado artístico

La decisión de dejar el cine para dedicarse al teatro fue un giro decisivo. Sacristán explicó que los horarios de las películas, con madrugadas y turnos inestables, ya no podían encajar en su vida. «Se necesita un tiempo del que no dispongo. No quiero madrugar más», aseguró en una entrevista.

Su obra *El hijo de la cómica*, basada en textos de Fernando Fernán Gómez, se convierte en un homenaje a sus raíces y un desafío para mantenerse en la actividad. Con más de 60 años de carrera, el actor sigue tourando España, demostrando que el arte no tiene límites de edad. «El teatro me permite seguir trabajando y viviendo con intensidad», subraya, mostrando su pasión.

Aunque su actitud parece serena, el impacto de Sacristán en el cine y el teatro latinoamericano es palpable. Su gira actual, que continúa en 2026, no solo resalta su talento, sino también un modelo de vida que prioriza la salud y el arte. En un contexto donde la edad suele limitar oportunidades, el actor demuestra que la creatividad y el compromiso pueden tener un lugar en cualquier etapa de la vida.