La interna peronista se agudiza con críticas directas de senadores al frente del bloque Justicialista
Dos senadores peronistas critican la interna y advierten sobre su impacto en la campaña electoral
José Mayans y otros referentes del bloque Justicialista expusieron públicamente su frustración con la disputa interna en la provincia de Buenos Aires, un conflicto que se extiende al resto del país. La crítica se enmarca en el debate por el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, donde el hartazgo por las divisiones internas se percibe como una barrera para unificar el frente contra Milei.
La confrontación en el Senado
Durante la sesión del jueves en el Senado, José Mayans, vicepresidente del PJ y figura clave del bloque Justicialista, expresó públicamente su descontento con la interna que atraviesa el peronismo bonaerense. En una entrevista con el programa *Gelatina*, Mayans cuestionó la falta de unidad entre dirigentes que, a pesar de su alineación con Cristina Kirchner, no logran armonizar sus posturas. «¿Qué les diría Perón a Axel y a Máximo? Que se dejen de romper las pelotas y arreglen el tema. Creo que lo van a hacer, porque aman la Patria los dos», aseguró, usando una frase que encuadra la crítica dentro de un contexto histórico.
Los senadores se enfocaron en la resistencia al proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, un tema que divide al peronismo. El capítulo de extranjerización de la tierra, retirado provisionalmente por el oficialismo, fue punto central de su discusión. En la sesión, Mayans destacó el desgaste causado por las discusiones internas, especialmente tras el Mundial y la proximidad de las elecciones del año próximo. «Estos son pleitos chicos comparado con lo que está haciendo Milei con el país», dijo, aludiendo al desafío electoral que enfrenta el peronismo.
Un pleito que trasciende el ámbito local
Las tensiones en la provincia de Buenos Aires, donde se concentra el núcleo más fuerte del peronismo, se expanden a otras provincias. Mayans señaló que la división no solo afecta la capacidad de los dirigentes para coordinar, sino que también complica la construcción de una estrategia coherente contra el macrismo. «Cuando dos personas que tienen la misma ideología se pelean, es porque cada uno viene con su interés», explicó, refiriéndose a la fragmentación interna.
Este desgaste, según el senador, se percibe en las bases y en los gobernadores peronistas, quienes se ven atrapados en una lucha por la visibilidad dentro del espacio. La falta de unidad se convierte en una debilidad frente a un opositor que, como Milei, promete romper con las estructuras tradicionales. «El peor enemigo es el propio peronismo», apuntó Mayans, aludiendo al riesgo de que la interna debilité el frente de defensa contra el kirchnerismo y su rechazo a la reforma fiscal.
La estrategia contra Milei en la mira
El debate sobre el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada no solo es un tema legislativo, sino un espejo de las tensiones internas. Mayans destacó que, aunque el bloque Justicialista mantiene una postura crítica de la reforma, la falta de unidad entre sus filas complica su capacidad para imponer una agenda clara. «Hay diferencias, pero lo importante es poner primero la Patria», insistió, reconociendo el peso de la cohesión.
Este escenario se repite en otras provincias, donde los gobernadores peronistas enfrentan la presión de los votantes y las demandas de los partidos. La necesidad de unificar la agenda se intensifica con el acercamiento del 2023, donde el peronismo deberá enfrentar a un candidato que, según Mayans, «va en contra de todo lo que representa el peronismo». La tensión interna, sin embargo, sigue siendo una barrera para ese esfuerzo.
Las bases y la percepción del desgaste
Las críticas de los senadores se alinean con rumores que circulan entre las bases del peronismo, donde se percibe el desgaste como un factor que debilita el espacio. Desde la provincia de Buenos Aires hasta Santa Fe y Entre Ríos, las divisiones internas generan una imagen de fraccionamiento que, según algunos analistas, podría dañar la capacidad de movilización de la fuerza en el escenario electoral.
Este contexto se vuelve crítico si se considera que el peronismo debe presentar una propuesta alternativa a la reforma fiscal y a la lucha contra la inflación, dos ejes que el oficialismo promete abordar. La falta de unidad, sin embargo, se convierte en un obstáculo para formular una respuesta coherente.
El conflicto interno en el peronismo, aunque aún no llega al punto de ruptura, se percibe como una amenaza para la cohesión del espacio. En una campaña electoral donde la unidad es clave, las críticas de figuras como José Mayans reflejan la preocupación por una división que podría debilitar la capacidad de contender con Milei. La necesidad de superar estas tensiones se vuelve más urgente a medida que se acerca el año electoral.
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