EE.UU. busca líder cubano pragmático tras modelo de Venezuela
El gobierno de Trump, según Clarín, estudia opciones para influir en Cuba con el ejemplo de Rodríguez. La isla, sin embargo, se compara más con Irán que con Venezuela, según fuentes.
Presión por un cambio de régimen
El gobierno de Donald Trump, según informó *Clarín*, ha estado evaluando la posibilidad de influir en Cuba mediante un líder pragmático, siguiendo el modelo de Delcy Rodríguez en Venezuela. Esta estrategia forma parte de una serie de medidas para presionar al régimen de Miguel Díaz-Canel, que ha mantenido una postura dura frente a las sanciones internacionales. La idea es crear un interlocutor dentro del sistema cubano que pueda facilitar diálogos o reformas, aunque la realidad de la isla complica esta hipótesis.
Cuba se compara con Irán, no con Venezuela
Mientras EE.UU. mira hacia la posibilidad de un cambio político, fuentes internas señalan que la isla se alinea más con Irán en su estructura de poder. «Cuba no tiene la flexibilidad de Venezuela, donde la oposición tiene espacios legales», explicó un analista regional. La falta de una oposición organizada y la centralización del poder en La Habana hacen que el modelo cubano sea menos vulnerable a intentos de golpe de Estado. Sin embargo, Washington sigue explorando opciones para debilitar el régimen, incluyendo apoyar movimientos de izquierda dentro del país.
El rol de Rodríguez y las sanciones
La figura de Delcy Rodríguez, exministra venezolana, sirve como ejemplo para EE.UU., ya que su alianza con sectores empresariales y la apertura parcial del gobierno permitieron un acceso a recursos económicos. En Cuba, las sanciones estadounidenses limitan la capacidad de los actores internos para generar negociaciones. «Rodríguez logró movilizar a empresarios sin romper el sistema, algo que no es posible en Cuba», sostuvo un exdiplomático. Aunque la estrategia de EE.UU. no garantiza éxito, se enmarca en una política de presión que combina sanciones, acuerdos regionales y apoyo a actores locales.
La complejidad de la situación cubana deja en evidencia las diferencias entre el modelo venezolano y la realidad de La Habana. Aunque Washington busca un liderazgo alternativo, la rigidez del régimen y la ausencia de un espacio político libre dificultan la implementación de estrategias similares a las de Rodríguez.
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