La profesión de camionero implica riesgos constantes, especialmente al transportar mercancías peligrosas y manejar vehículos de gran tamaño. La velocidad máxima permitida es de 90 km/h, una medida que busca minimizar accidentes.

Antonio Montoya, de 57 años, compartió su experiencia en un programa de televisión. «Si se te rompe la caña del volante, te quedas sin dirección», explicó. Agregó que en un accidente suyo, le rompió la rueda de la dirección, dejándolo sin control del vehículo.

Un agente de la Guardia Civil que llegó al lugar le alertó: «De 10 accidentes de este tipo, ocho personas mueren, uno se queda para el arrastre y el otro sale ileso. Tú hoy has nacido de nuevo».

El camionero también mencionó el equilibrio entre el trabajo y los riesgos. «El buen lado es el salario, pero el malo es la vulnerabilidad», concluyó, reflejando la realidad de un sector clave en la logística.

La experiencia de Montoya destaca la fragilidad de una profesión vital y peligrosa, donde la seguridad vial es un desafío constante.