La historia de Roma suele asociarse a mármol, togas y el Coliseo. Pero en Aragón, investigadores descubren otra faceta: una comunidad que vivía en la periferia del Imperio, dedicada al trabajo, la diversión y las tradiciones. El yacimiento de Cabeza Ladrero, en las estribaciones de los Pirineos, revela una vida cotidiana alejada de las metrópolis romanas.

Desde 2016, arqueólogos realizan excavaciones en el sitio, que abarcía 19 hectáreas y se extendió desde el Bronce final hasta la tardoantigüedad. En 2023, se encontró una vía romana, clave para entender su importancia en la red de carreteras del Imperio. Sin embargo, persiste un misterio: por qué la población se desvaneció alrededor del siglo IX d.C.

Ángel A. Jordán, director del proyecto, explicó que el lugar tenía recursos hídricos, pero no se entiende el declive. «Es una ciudad con agua, pero algo la abandonó», sostuvo. Las excavaciones de este año buscan aclarar ese enigma, revelando cómo la vida en las zonas rurales de Roma era tan compleja como su faceta más famosa.

La investigación en Cabeza Ladrero pone de relieve la dualidad de la antigua Roma, donde la vida en las periferias igualó en importancia a la de las ciudades. El misterio del declive de esa comunidad sigue sin resolver, pero cada descubrimiento acerca más a los investigadores a entender el pasado.