En una sala de conciertos de Estambul, Ozan y Tugce Buyukakincioglu demostraron la pasión del tango con una interpretación que combinó fuerza y elegancia. La pareja, junto a otras parejas engalanadas, bailó frente a jueces en una competición internacional, uno de los eventos que impulsan la escena tanguera en la metrópolis.

La ciudad, más conocida por sus canales y arquitectura histórica, ha ganado reconocimiento como epicentro del tango. Escuelas de baile proliferan en ambas zonas de Estambul, y cada noche hay milongas con variedad de bailes sociales. Los clubes de tango también se han instalado en universidades turcas, donde jóvenes inician su formación.

Los artesanos locales satisfacen la demanda de trajes y calzado especializados, mientras que Sebastián Jiménez, ex campeón mundial, destacó el respeto por la cultura del tango en Turquía. «Tanto líderes como seguidores lo viven como estilo de vida», afirmó, posicionando a Estambul entre los cinco destinos internacionales más destacados.

La pasión y la organización en Estambul están redefiniendo su rol en el tango global, convirtiéndola en un epicentro cultural inesperado.