La ola de calor azota Francia, con temperaturas que superan los 41°C, obligando a escuelas a cambiar horarios o cerrar. La gente busca refugio en supermercados y hospitales con aire acondicionado. Météo-France alerta que la situación se prolongará, con picos de calor entre el domingo y el martes.

Al menos 783 colegios modificaron sus horarios de clase. En algunas zonas, las autoridades decidieron cerrar instituciones ante una «canícula» que pone en riesgo la salud de los estudiantes. La alerta naranja, vigente en 53 departamentos, incluye regiones como las Ardenas, el Alto Garona y la Alta Saboya.

La situación se intensifica con temperaturas de 38°C en Pithiviers y Loiret, 37°C en Reims y París, y 36°C en Troyes. Se pronostican tormentas en el norte del país, aunque la ola de calor persistirá en zonas clave. La Fiesta de la Música, tradicional en ciudades como París, fue cancelada en varios municipios.

La ola de calor pone a prueba la infraestructura francesa, exponiendo la vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos. La población se adapta con medidas improvisadas, mientras las autoridades enfrentan desafíos para garantizar el bienestar colectivo.