En 1986, cuando la crisis económica y el hartazgo popular se desbordaron, el gobierno estadounidense presionó a Duvalier para que abdique. El dictador huyó a Francia, dejando el poder al Ejército. Su régimen, heredero de la violencia de su padre, François Duvalier, fue uno de los más sangrientos del siglo XX.

François Duvalier, médico de formación, asumió el poder en 1957 tras la caída del gobierno militar. Lo apodaron «Papa Doc», pero su verdadero nombre era un símbolo de opresión. El culto a su figura, mezclado con el vudú, convirtió al régimen en una institución mística.

El terror se manifestó en prisones secretas, desapariciones y represión sin cuartel. Kébreau, su principal aliado, encabezó la represión. La prensa fue silenciada, sindicatos disueltos. Las libertades se extinguieron hasta quedar solo el miedo.

Frank Dikötter, autor de «Dictadores: El culto a la personalidad en el siglo XX», describe a Duvalier como un «joven tímido» que transformó su imagen en una leyenda. En sus discursos, alardeaba de la superioridad negra haitiana, convirtiendo el poder en un mito.

La historia de Haití y su fútbol sigue ligada al peso del pasado. El partido contra Brasil no solo será una prueba deportiva, sino también un recordatorio de los desafíos que el país aún enfrenta.