El presidente de Rusia, Vladimir Putin, admitió este domingo la escasez de combustible en el país, atribuida a los ataques de Ucrania contra dos refinerías. En una reunión con altos funcionarios y jefes de empresas petroleras, indicó que se requieren «medidas sistémicas» para estabilizar el mercado.

Se informó que se incrementará la «oferta» de combustibles para evitar subidas de precios. Putin destacó la creación de un gabinete de crisis, que opera 24 horas, para supervisar la situación. Además, se prepararon propuestas para garantizar el abastecimiento interno, en colaboración con las compañías hidrocarburíferas.

El mandatario reconoció que las reservas de combustible han sido consumidas por el mercado interno, aunque afirmó que los niveles se mantienen «prácticamente» al año anterior. «Las refinerías más grandes funcionan a máxima capacidad», detalló, y se están acelerando mantenimientos rutinarios. Para julio, se espera que la producción de combustibles primarios supere la de junio.

También se mencionó el impacto en la agricultura, al destacar que se están garantizando suministros a productores para asegurar la cosecha.

La crisis energética refleja la complejidad de la guerra y las medidas del gobierno para mitigar sus efectos. La producción y distribución de combustible son clave para mantener la economía y las actividades agrícolas.