Lionel Scaloni no paró de hablar del partido contra Egipto, pero lo hizo con los ojos. En la mitad del campo de Atlanta, cayó de rodillas, se tapó la nariz y se quedó mirando al cielo como si no pudiera entender lo que había visto. La Selección había hecho lo que nadie creía posible: remontar un 0-2 en el minuto 92, con un cabezazo de Enzo Fernández que fue el punto final de una historia de resiliencia. Scaloni, que siempre fue de emociones fáciles, no se controló. «Qué grupo de jugadores, hermano», susurró entre lágrimas, como si fuera él quien hubiera jugado.

La remontada no fue solo un acto de valentía. Fue el retorno de una identidad que había estado ausente en los primeros minutos. La Scaloneta, el concepto que el entrenador ha pulido durante años, volvió a ser el hilo conductor. La inclusión de Leandro Paredes fue clave. Su presencia en el mediocampo le dio una dimensión táctica que había faltado antes. Paredes no solo controló el balón, sino que también permitió que el equipo se moviera con más fluidez. «Era necesaria una pieza que conectara el juego de forma más vertical», explicó un auxiliar del entrenador en un descanso.

Pero no todo fue perfecto. Rodrigo De Paul, aunque fue más proactivo en la presión alta, cometió errores que la rival aprovechó. Alexis Mac Allister, al abandonar su posición de base y acercarse al área, generó más opciones pero también más riesgos. Sin embargo, esos ajustes no fueron para nada irrelevantes. Scaloni, que en algunos momentos tuvo que cambiar el plan, ahora ve en esa flexibilidad una oportunidad. «El partido nos enseñó que podemos adaptarnos y seguir siendo peligrosos», dijo en una entrevista posterior.

El desafío ahora es otro: replicar esa energía contra Suiza en Kansas City. Esta vez, Scaloni no necesita improvisar. Tres veces en el ciclo de 101 partidos pudo repetir el once inicial: en la Copa América 2019, en los amistosos de Qatar 2022 y en la Copa América 2024. La remontada contra Egipto, sin embargo, le da un impulso adicional. La confianza del plantel crece, y con ella, la posibilidad de mantener la misma formación. La pregunta es: ¿será suficiente para cerrar el partido en el minuto 92 nuevamente?

El cuerpo técnico evaluará la condición física de los jugadores en las próximas 48 horas, pero la motivación está ahí. La Selección, con su identidad recuperada, se prepara para enfrentar a Suiza con el mismo espíritu de resiliencia que la guió contra Egipto.