Una avalancha de donaciones saturó centros de acopio en Venezuela tras el doble terremoto del miércoles, que destruyó más de 350 edificaciones y dejó a miles en la calle. Partidos, iglesias y universidades se unieron para recolectar alimentos, agua y frazadas, pero el partido Vente Venezuela denunció que las autoridades impiden la movilización.

En San Cristóbal, Rosi Márquez destacó la respuesta solidaria: «El centro de la Universidad Nacional de Táchira está a tope con productos». El lugar recibió alimentos enlatados, frazadas y medicinas, mientras niños llevaban juguetes y comidas para los afectados. En 24 horas, salieron 13 camiones con ayuda hacia zonas como Morón y Maracay.

El terremoto impactó áreas como Caracas, La Guaira y Vargas, donde edificios se redujeron a escombros. Las sedes de partidos, escuelas y universidades se convirtieron en puntos de distribución, pero la coordinación enfrenta barreras impuestas por el régimen.

La magnitud de la crisis y la solidaridad ciudadana contrastan con la dificultad de superar las restricciones para llegar a las víctimas.