La bebé Alaia Galarza murió tras recibir múltiples golpes, según informaron las autoridades en Lomas de Zamora. La víctima, hija de Jennifer Luján M., de 17 años, fue encontrada sin vida en su hogar del barrio Santa Marta, donde vivía con su padrastro, Leonel Martínez, de 20. Los médicos del Hospital Sanitario local detectaron heridas que no podían atribuirse a una caída accidental, lo que abrió una investigación penal.

El joven, domiciliado cerca del centro asistencial, llegó a la Unidad Sanitaria de Santa Marta minutos después de que la bebé se cayera de la cama. Según el relato inicial, la pequeña no respiraba, pero los profesionales de salud descartaron un cuadro de asfixia y determinaron que la causa de la muerte era violencia física. La fiscal Marcela Juan, de la UFI 17 de Lomas de Zamora, ordenó la detención del padrastro y la aprehensión de la madre, quien fue imputada por «homicidio agravado por el vínculo».

La bebé ya había registrado un ingreso previo al Hospital Gandulfo por golpes leves, lo que activó la intervención del Servicio Zonal de Infancia. Personal especializado en protección de menores había realizado visitas al hogar por sospechas de violencia familiar, pero la tragedia confirmó que las alertas no fueron suficientes. La causa pasó a la UFI 1 de Responsabilidad Penal Juvenil, donde el fiscal Martín Seara dispuso la imputación de ambos acusados.

La comunidad del barrio Santa Marta vive en shock tras el hecho, que se suma a casos previos de violencia en la zona. Vecinos denunciaron que el entorno está «con problemas de control» y que hay familias que «no se preocupan por los niños». El Servicio Zonal de Infancia, clave en la protección de menores, ahora enfrenta críticas por no haber intervenido a tiempo. La tragedia ha generado discusiones sobre la necesidad de un seguimiento más estricto en casos de alerta de riesgo.

La muerte de Alaia Galarza deja una herida abierta en el barrio Santa Marta, donde la violencia familiar ha sido recurrente. La fiscalía advierte que el padrastro enfrentará prisión perpetua si se confirma la acusación, mientras que la madre, como menor, pasará por un proceso especial. La comunidad exige mayor atención a las denuncias de violencia en hogares, un tema que sigue siendo complejo de abordar en Lomas de Zamora.