EEUU reacciona ante avance tecnológico chino en robótica y energía
EEUU prohíbe importación de robots chinos de nueva generación
La FCC estadounidense impone restricciones a dispositivos chinos que podrían amenazar infraestructuras críticas. La medida busca evitar riesgos de espionaje y fallos en sistemas de energía.
El gobierno estadounidense tomó una decisión contundente este viernes al prohibir la importación de robots humanoides y cuadrúpedos chinos de última generación, además de inversores de potencia conectados. La medida, anunciada por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), busca proteger infraestructuras clave como centros de datos y redes eléctricas. El anuncio surge tras meses de preocupación por la dependencia de tecnología china en sectores estratégicos, un tema que ha sido central en la política exterior de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump.
La medida afecta solo a modelos no autorizados, pero la FCC se reserva el derecho de revocar permisos ya otorgados. La decisión está vinculada a riesgos de ciberespionaje, especialmente tras la revelación de operaciones como Volt Typhoon, en la que se atribuyeron ataques a instalaciones nacionales. Los inversores de potencia, que conectan fuentes renovables con redes eléctricas, son vistos como puntos débiles por su capacidad para facilitar accesos no autorizados. «Estamos ante una amenaza real para la seguridad nacional», destacó un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional.
Este no es el primer caso en el que EEUU cuestiona la tecnología china. Desde el control de tierras raras hasta la producción de componentes para centros de datos, Washington ha intentado reducir la dependencia de recursos críticos. La robótica y la electrónica de potencia son ahora el nuevo frente. Fabricantes chinos, como Sungrow Power Supply y Huawei, dominan el mercado global, lo que eleva la preocupación de Washington sobre posibles abusos de autoridad o infiltraciones. La FCC permitirá aprobaciones condicionales para empresas que demuestren seguridad en sus sistemas, siguiendo un esquema similar al de los drones.
El congresista republicano John Moolenaar, presidente del Comité Selecto de la Cámara sobre China, celebró la decisión como un «proteccionismo tecnológico». Sin embargo, analistas advierten que la medida podría afectar a empresas norteamericanas que dependen de componentes chinos. En un contexto global de competencia tecnológica, la decisión refuerza la postura de Washington ante una China que, según datos de 2023, produce el 60% de los inversores de potencia del mundo. La tensión se intensifica en un escenario donde la innovación y la seguridad son prioridades.
La prohibición podría redefinir la cadena de suministro global, obligando a las empresas a buscar alternativas nacionales. La decisión también pone de relieve la importancia de la seguridad cibernética en infraestructuras críticas, un tema que seguirá en el centro de las políticas tecnológicas internacionales.
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