Iglesia cuestiona dirigencia en San Cayetano: ‘pueblo cansado de promesas’
En la misa del Día de San Cayetano en Liniers, García Cuerva denunció la indiferencia ante la crisis y criticó a políticos que «se dan la buena vida». El mensaje llegó a miles de fieles que buscan soluciones para el día a día.
«Pueblo cansado de promesas incumplidas»
En la misa central del Día de San Cayetano en Liniers, el arzobispo Jorge García Cuerva desató críticas duras contra la dirigencia política. «Aquí está tu pueblo, un pueblo cansado de promesas incumplidas y dirigentes que hablan de los pobres, pero no están cerca de sus necesidades y se dan la buena vida», lanzó al inicio de la homilía. La frase resonó entre los fieles que acudieron al templo, muchos de ellos trabajadores y familias de bajos ingresos que enfrentan el impacto de la crisis.
El prelado criticó la distancia de los líderes ante problemas concretos como las subas en tarifas, transporte y alquileres. «Estamos mudos cuando no reclamamos pacíficamente que el sueldo no nos alcanza y no decimos nada ante hermanos que revuelven la basura para comer», señaló. Para García Cuerva, la indiferencia institucional alimenta el descontento de sectores vulnerables. «El dolor de los que no tienen no se puede ignorar», subrayó, al tiempo que instó a la acción colectiva.
Crisis y precariedad laboral en el foco
García Cuerva vinculó la crisis actual a la precarización del trabajo y la falta de garantías básicas. «Un pueblo no quiere resignarse a que el trabajo sea una mercancía y que haya que tener dos o más empleos para llegar a fin de mes», advirtió. La crítica abarcó también el abuso de créditos, que, según el arzobispo, «endeudan y asfixian a muchísimas familias». En Liniers, donde el desempleo y el pluriempleo son comunes, el mensaje tuvo resonancia directa.
El arzobispo no se limitó a denunciar: propuso una mirada más cercana a las realidades. «No basta con debatir en espacios teóricos que no resuelven la vida de nadie», alertó. Para él, las políticas públicas deben estar orientadas a mejorar el acceso a servicios esenciales, como la educación y la salud, sin olvidar a quienes están en las calles. En un tono más personal, recordó que «la fe no es para el poder, sino para servir a los demás».
El mensaje del arzobispo en San Cayetano refleja una frustración compartida por miles de vecinos que viven la crisis diaria. La crítica a la dirigencia, aunque enmarcada en un contexto religioso, resalta el deseo de respuestas concretas. A días de nuevas protestas y movilizaciones, el llamado a la acción colectiva sigue siendo clave para quienes buscan un futuro más justo.
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