El refugio El Campito denunció que hablar de regular criaderos es un debate fraudulento, tras denunciar la crueldad de estas instalaciones

El caso de CABA y la ordenanza 41.831

El refugio El Campito abrió un nuevo frente en la lucha contra la explotación animal al denunciar que el debate sobre la regulación de criaderos se convierte en una «estrategia de desvío» que no enfrenta el verdadero problema: el abuso sistemático contra perros. La organización recordó el caso que impulsó en 2014 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cuando denunció el maltrato de animales en una instalación dedicada a la reproducción de perros. Aunque la ordenanza 41.831 de 1987 ya prohibía la explotación animal en estas instalaciones, el proceso judicial tardío reveló una falta de fiscalización que permitió el continuo uso de criaderos en condiciones inhumanas.

El abuso y la denuncia de El Campito

Según el refugio, el enfoque de regular criaderos en lugar de prohibirlos en forma absoluta refleja una «inercia institucional» que no condena las prácticas ilegales. «Los criaderos no son una industria, son un sistema de violencia», sostuvo un vocero del grupo, al explicar que muchas de estas instalaciones operan sin control, explotando perros para venta o uso comercial. En 2014, la denuncia de El Campito culminó en la desarticulación de una red que mantenía más de 100 perros en condiciones de hacinamiento, sin acceso a cuidados médicos ni alimento adecuado. La organización criticó que, pese a los avances legales, los criaderos siguen operando en zonas rurales, donde la falta de control municipal permite la continuación de prácticas crueles.

¿Qué viene después?

El Campito anunció que seguirá denunciando casos de maltrato, pero también llamó a la sociedad a exigir que los criaderos sean considerados «delitos graves», como lo establecen leyes en otros países. «No basta con regular, hay que prohibir», enfatizó, al tiempo que mencionó que algunos municipios ya han tomado medidas restrictivas. La organización también destacó su labor de rescate de perros y la importancia de la adopción responsable. Para cerrar, recordó que ofrece visitas guiadas al refugio para educar sobre el cuidado de animales, una iniciativa que busca desmontar mitos sobre el uso de criaderos.

El Campito no solo alerta sobre la crueldad de los criaderos, sino que también busca movilizar al público para exigir cambios radicales. La organización reafirmó que su labor de rescate y educación no solo salva vidas, sino que también construye una conciencia colectiva sobre los derechos de los animales.