Un grupo de policías activos y retirados de Santa Cruz se mantiene acampanado frente a la gobernación provincial desde hace más de 45 días, en un reclamo que atraviesa el frío extremo del sur del país. La temperatura mínima registrada este martes fue de -10 grados bajo cero, con una sensación térmica de -17, condiciones que han obligado a los manifestantes a cortar ramas para prender fuego y mantenerse alerta.

La protesta, encabezada por agentes de la capital provincial Río Gallegos, se diferencia de anteriores movilizaciones por la decisión de realizar guardias mínimas y concentrarse en las carpas tras el turno. Sin embargo, el núcleo del reclamo sigue siendo el mismo: salarios que no alcanzan la canasta básica en una región donde el costo de vida es elevado. «Hoy un policía de Santa Cruz cobra $1.100.000 y algunos cobran 900.000. Ese número está por debajo de la canasta básica, que acá en el sur es muy cara y está en unos $2.200.000», explicó Diego Rodríguez, retirado como Mayor de la fuerza.

El gobernador Claudio Vidal firmó un decreto que eleva el piso salarial a $1.700.000 para nuevos ingresantes, un monto que no satisface a la mayoría. «El aumento no solo es para los agentes en servicio, sino también para los retirados y pensionados», reclamó un sindicalista durante la protesta. La medida dividió la movilización: ciudades como Perito Moreno y Puerto San Julián levantaron la medida de fuerza, pero en la capital y otras zonas como El Calafate y Pico Truncado persisten las concentraciones.

El conflicto refleja la tensión en la provincia patagónica, donde el costo de vida supera las expectativas de los salarios públicos. Muchos policías, incluso comisarios y subcomisarios, tienen otros trabajos para cubrir gastos. «Es una situación crítica», señaló un manifestante. A pesar de la división, el 100% de la fuerza parece adherida al acampe, según informes de las autoridades. La protesta sigue abierta y pide la reapertura del diálogo con el Ejecutivo provincial.

La protesta persiste como síntoma de un desequilibrio salarial que afecta a cientos de policías. Las autoridades enfrentan la tarea de negociar un acuerdo que resuelva el conflicto, mientras la comunidad local espera un cierre de la crisis que prolonga el malestar en la región.