Keir Starmer, primer ministro británico, atraviesa horas decisivas en Chequers, su residencia en el campo, tras la amenaza de renunciar. El líder laborista podría dejar su cargo si Andy Burnham, alcalde de Manchester, logra un escaño en una elección parcial y desafía su liderazgo en un enfrentamiento parlamentario. El partido laborista prefiere evitar una elección anticipada, donde podría ganar Reforma, partido ultraderechista liderado por Nigel Farage.

Donald Trump interviene en la crisis política británica, afirmando en su red social «Truth» que Starmer «dimitirá mañana» y que su gestión fracasó «estrepitosamente» en dos áreas clave: inmigración y energía. El mandatario estadounidense ordenó en mayúsculas: «ABRA EL PETRÓLEO DEL MAR DEL NORTE», tras criticar la política energética del Reino Unido. Trump, quien posee inversiones en Escocia, también calificó como «una locura» las políticas migratorias británicas.

Las críticas de Trump surgen tras un enfrentamiento en marzo, cuando el presidente acusó al primer ministro de «debilidad» por no apoyar la guerra en Oriente Medio. En mayo, Trump advirtió que Starmer «fracasó estrepitosamente» en energía, al no impulsar la extracción de petróleo en el Mar del Norte, acusándolo de «llevar al país a la ruina».

La intervención de Trump en la crisis británica añade tensión a un contexto ya complejo, con Starmer enfrentando presiones internas y externas que podrían definir su futuro político.