La Corte Suprema de EE.UU. dio luz verde para que Donald Trump destituya a funcionarios federales por razones políticas, un fallo que revierte 90 años de precedentes. El juez John Roberts lideró la mayoría conservadora, afirmando que el Congreso no puede restringir el poder presidencial en agencias independientes.

Aunque Trump celebró la decisión, la Corte también le impuso tres derrotas. Rechazó su intento de expulsar a funcionarios de la Reserva Federal, autorizó el conteo de votos por correo hasta cinco días después de las elecciones y negó la anulación de un veredicto que le exige pagar US$5 millones a Jean Carroll por abuso sexual.

El fallo sobre la Comisión Federal de Comercio permitió al presidente remover a Rebecca Slaughter, una jueza demócrata, ampliando su influencia en organismos clave. Los jueces progresistas se opusieron, argumentando que la separación de poderes se viola.

Las decisiones reflejan un equilibrio entre el poder ejecutivo y la judicial, con implicaciones en la gestión pública y las elecciones futuras. Trump logró fortalecer su control, pero enfrenta limitaciones en otros frentes.